¿Es la producción artesanal un retraso tecnológico o un valor agregado?.
Arturo Grimaldi:
Arquitecto, coordina el departamento de diseño del Malba.

Se mostraron tres casos de diseñadores argentinos que  producen  en el país, los tres varían considerablemente pero mantienen un hilo conductor.

Primer caso: Leo Battistelli es rosarino y produce su obra en la fábrica de cerámica y porcelana Verbano que está ubicada sobre el río Paraná; es una de las más grandes del país. Este artista (o podríamos llamarlo diseñador) ha realizado un trabajo “arqueológico” dentro de esta fábrica buscando entre los pasillos posibles descartes o matricerías en desuso (al más mínimo error la fabrica descarta el producto), montículos de fragmentos que no sirven que él utiliza para enfatizar el imperfecto entrando en los procesos productivos y poder generando una transformación dentro de esos procesos. Irónicamente pone sus productos encima de los productos que se van a cocinar en los hornos a más de 1500 grados. En el caso particular de “lecherita” se observa además una transformación morfológica. Sacando el asa de la lechera y poniendo un capuchón de otra pieza que encontró por allí la transforma en una “nueva lecherita”. Leo las aggiorna a una visión más contemporánea. No hace una línea de vajilla sino un nuevo lenguaje pues opera sobre piezas preexistentes. Incluso se podría afirmar que un artista no está capacitado para desarrollar una línea completa, pero tampoco podría un diseñador industrial actuar como él actúa dentro de una fábrica. Ninguna pieza es igual a la otra ni siquiera tienen el mismo peso debido al sistema de esmaltado que utiliza (flotación).

Leo Battistelli
Licenciado en Bellas Artes, con la especialidad Escultura, por la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario, Leo Battistelli fue Premio Artista Iniciación del Año en 2000, distinción a las Artes Visuales que otorga la Asociación Argentina de Críticos de Arte. En 2001 y 2002 recibió el primer premio de la Fundación Federico Klemm. Dentro de sus exposiciones se destacan Sed, que realizó en 2003 junto a otros artistas dentro del programa Contemporáneo de Malba, y Fotografías Subacuáticas, que presentó en 1999 en el Centro Cultural Ricardo Rojas.

Colección Plast/ Objetos utilitarios
Se basa en diseños de envases plásticos descartables, provenientes de diferentes circuitos; fundamentalmente vajilla descartable de líneas aéreas, comidas rápidas, rotiserías, comedores de hospital, entre otros. La colección está hecha de arcilla, extraída de los desprendimientos naturales de las islas del río Paraná y filtrada para quitarle materia orgánica y posibles partículas gruesas. El interior es esmaltado con vidriados artesanales sin plomo y todas las piezas son horneadas dos veces a 1016º. Las distintas colecciones están firmadas en la base con las iniciales del autor. Plast es una colección numerada.

Segundo caso: Lola Golstein, también es artista contemporánea y al igual que Leo Battistelli utiliza como soporte la cerámica. Su caso es bastante emblemático. Su trabajo no difiere mucho del que realiza Leo. Con ambos hemos trabajado en un proyecto con el MOMA de Nueva York y Malba para .presentar diseño argentino. Las cantidades de producción del salero y pimentero de Lola hasta el día de hoy han llegado a las 1200 piezas. Esto es destacable porque creo que existe un límite  entre un artista y un diseñador y que ese límite se encuentra en su capacidad de producción.

En el caso de Lola es una tecnología muy casera, ella tiene los hornos en su taller, y el valor agregado de la pieza está en el detalle final porque sonrisa o ese enojo del salero y del pimentero lo hace a mano.

Lola Golstein     

Por Victoria Lescano-2007
“Nacieron los saleros”, decía la misiva de Lola Goldstein, invitando a la tienda Malba y a la presentación de su flamante línea de cerámicas utilitarias –contiene una tetera con patitas digna de una versión darkie de Alicia en el País de las Maravillas, adminículos para sal o pimienta con caras sonrientes o enojadas, bases para palitos de sushi, recipientes para huevos poché– y que en un acto subversivo ante los 27 grados de calor de esa tarde de otoño, y la pompa y los tonos blanquecinos de ese museo, recibió a sus invitados con tazas de chocolate caliente.

 “Mi trabajo tiene que ver con lo material, una parte la traslado al dibujo y otra a las cerámicas. Me gusta todo lo que se usa, desde la vajilla o la ropa, con ese criterio pienso en hacer cosas para que la gente se siente a disfrutar de un desayuno o un té; aún no hice ropa, pero intento desarrollar estampas para textiles. Cuando de chica vivía cerca de la Facultad de Agronomía, solía encontrar cajas cerradas y, al abrirlas, descubría que contenían gatitos abandonados; sé que era algo espantoso y cruel, pero siempre me quedó esa idea de la sorpresa, luego me inventaba mascotas aun con piezas de madera y en las clases de carpintería del colegio. Hubo una compulsión por el dibujo desde la infancia y hubo también –admite entre risas serias - una etapa con tendencias cleptómanas hacia las miniaturas de los cuartos de mis amigas”, dice Lola Goldstein sobre su relación con los objetos y los materiales presentes en su obra.

La conversación transcurre té mediante y ella saca a relucir unas galletitas con formas de animales, otra faceta de sus construcciones.

Con 28 años, estudios de diseño gráfico, gestos y cuerpo de personaje de algún cartoon, Lola participó de muestras colectivas en el Consulado argentino en Nueva York, el Museo de Arte Moderno de Chile, el Museo Marítimo de Ushuaia, el Museo du Trabalho de Brasil, fue ilustradora del suplemento Radar, hizo portadas de la revista-objeto Hawai, una rareza dedicada a difundir la fotografía y la poesía locales, y durante octubre va a poblar una sala del Centro Cultural Recoleta con Médanos, una puesta de dibujos, figuras de cerámicas y también figuras de algodón.

Flores de cerezo junto a un cielo negro, troncos que flotan, una cabeza de mascota de origen incierto junto a posibles pelucas, personajes concebidos para hipotéticos libros de ilustración infantil, piezas de cerámica con caras ultraplanas y cuerpo de pony, hojas que recuerdan bordados, hombres de nieve que cuidan bebés, son sólo algunos ejemplos de su imaginario.”Más que del animé, reconozco influencias de las kokeshi dolls, que se ligan con las tradiciones japonesas; ahora acá están muy de moda, pero en Japón es algo cultural. Y hasta los envases de comida tienen dibujos insólitos. Las muñecas kokeshi se hacen de restos de madera, tengo algunas en casa, porque cuando con Guille –su marido, el fotógrafo Guillermo Ueno– nos mudamos a la casa de Burzaco, donde habían vivido su tía y su abuela japonesas, encontré palanganas con juegos enteros de té y muñequitas kokeshi, y luego supimos que la tía se había dedicado a hacerlas y también a pintar vajilla. En mi caso hay también una búsqueda de personajes.”

Reconoce como primeras influencias en sus dibujos la obra de Alfredo Prior, las series de ediciones limitadas de Gabriela Forcadell, los dibujos de Fernanda Laguna y las temporadas de formación en el taller dictado por el ilustrador Elenio Pico, uno de los editores de la publicación Lápiz Japonés.

Allí, Goldstein se alimentó de cierto humor non sense (“era el clima imperante en el taller, el dibujante Liniers era uno de los asistentes”) y lo agudizó, conoció a un grupo de artistas pioneros en el desarrollo de ediciones limitadas ahora tan en boga, entre ellos su marido.

Concluye Goldstein: “Me paso el día dibujando, lo que más me interesa es lo abstracto, pero la casa y lo hogareño aparecen siempre”.      

Tercer caso: Diseñadores Industriales, Vacavaliente es una empresa que trabaja entre otras cosas con el cuero reconstituido. El proceso de realización de los canguros y otros animales comienza en las fábricas de poroflex donde los retazos y los sobrantes y se los convierte en viruta y luego se los une con un ligante o pegamento y se lo pasa por una máquina donde queda finalmente en láminas de 0,5mm a 5mm de espesor. Se somete a una matricería y la paradoja está en que la unión de las partes luego se termina a mano. Han producido hasta el día de hoy para el MOMA 2000 canguros.

Pedro Reissig

Director y fundador de Geometrika: mindful play, playful mind (1996-2000); NUDO: Design Morphology (2000) y Vacavaliente, la revolución del cuero (2002), Pedro Reissig es Bachelor of Architecture con honores, por la Pratt Institute School of Architecture, de New York. Actualmente se encuentra desarrollando su tesis "Hacia una Praxis de la Morfología Estructural: un marco didáctico disciplinar", en el curso de doctorado de la Facultad de Filosofía y Letras, de la UBA. Desde 1994, es miembro investigador del Laboratorio de Morfología de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, de la UBA, y docente de la cátedra Diseño de productos II, de la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo.

Vacavaliente, la revolución del cuero
Vacavaliente es un emprendimiento inédito que va más allá del tradicional rol del diseño en cuero. Se basa principalmente en las propiedades estructurales del cuero en relación con su forma (tecno-morfología). Vacavaliente es la revolución/ evolución creativa del cuero o, más bien, el regreso inteligente de la vaca a la cultura urbana contemporánea.
Argies en Nueva York

El diseño argentino llega al MoMA. Destination: Buenos Aires. New Argentine Design es una selección realizada por el Malba junto al Museo de Arte Moderno de Nueva York que coloca la creatividad local en el podio internacional.

Por Luján Cambariere
Lo adelantamos el sábado pasado, sorprendidos por los anuncios en el New York Times. Las vidrieras de los MoMA stores se vistieron de celeste y blanco para recibir a una selección argentina. Generalmente todas estas movidas for export son magnificadas en el ámbito local, y en el sur del mundo se hace difícil dimensionarlas. Pero esta vez, hablamos del Times, del MoMA y de sus vidrieras sobre las calles 53 y Spring, corazón de la movida neoyorquina. Además, si quedan dudas, basta cliquear www.momastore.org para constatar. Es que después de tanta promesa incumplida, cuesta imaginar que esta vez sí estén oliendo nuestro cuero, acariciando nuestra arcilla o luciendo joyas hechas con descartes. Piezas que dan cuenta de lo que pasa acá, pero que por fin están allá. Dándoles, además, a nuestros compatriotas que viven en la Gran Manzana la posibilidad de jactarse con ese galardón tan bien ganado de campear las crisis con creatividad. Y esto sí que es identidad.

La pregunta está en si en estos procesos de producción tan artesanales se puede afirmar que lo que existe es un retroceso tecnológico o si son un valor agregado.

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